Dependencia a analgésicos: una señal de alerta en pacientes con artrosis u otras lesiones articulares
En pacientes con artrosis, lesiones articulares crónicas o procesos degenerativos, el uso de analgésicos puede brindar alivio temporal. Sin embargo, cuando el dolor se vuelve persistente y la única respuesta es aumentar la dosis o la frecuencia de estos medicamentos, es momento de prestar atención.
La dependencia a analgésicos no solo puede generar efectos secundarios importantes, sino que también puede estar ocultando la progresión de la enfermedad.
En este artículo, el Dr. Benjamín Campos explica por qué esta dependencia es una señal de alerta y cuándo es necesario buscar alternativas médicas especializadas.
El uso de analgésicos en enfermedades articulares
Los analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) y otros fármacos relacionados son herramientas muy utilizadas para controlar el dolor en enfermedades como:
Artrosis de rodilla, cadera, manos o columna.
Lesiones de cartílago o meniscos.
Tendinopatías crónicas.
Secuelas de traumatismos articulares.
Procesos inflamatorios repetitivos.
Si bien su uso puede ser adecuado en fases agudas o por periodos controlados, no deben convertirse en el único tratamiento a largo plazo.

Cuando el alivio deja de ser suficiente
La dependencia aparece de manera gradual. Al principio, el paciente obtiene alivio con dosis habituales. Con el tiempo, el dolor reaparece más rápido o con mayor intensidad, y la respuesta suele ser incrementar la dosis o acortar los intervalos de toma.
Esto genera varios problemas:
Aumento del riesgo de efectos secundarios gastrointestinales, renales o cardiovasculares.
Enmascaramiento de la progresión de la lesión articular.
Retraso en la atención ortopédica adecuada.
Menor calidad de vida y pérdida de movilidad.
La raíz del problema: tratar el dolor sin tratar la causa
En muchas ocasiones, el abuso de analgésicos es un reflejo de que la enfermedad articular no se está abordando de forma integral.
La artrosis y otras lesiones requieren una evaluación ortopédica que considere:
Diagnóstico preciso mediante estudios clínicos e imagenológicos.
Identificación del grado de daño articular.
Tratamientos personalizados que pueden incluir fisioterapia, infiltraciones, medicina regenerativa, ortesis o cirugía según el caso.
Planes de manejo del dolor estructurados y supervisados.
Tratar únicamente el síntoma puede aliviar momentáneamente, pero no detiene la evolución de la lesión.
Señales que indican que es momento de acudir al especialista
Es recomendable solicitar valoración ortopédica cuando se presentan las siguientes situaciones:
Uso frecuente y prolongado de analgésicos sin mejoría sostenida.
Dolor que limita actividades cotidianas o el descanso nocturno.
Necesidad de aumentar dosis para lograr el mismo efecto.
Aparición de efectos secundarios digestivos o renales.
Diagnóstico confirmado de artrosis u otra lesión articular sin seguimiento médico especializado.
Un diagnóstico oportuno permite intervenir antes de que la articulación se deteriore más y reduce la necesidad de depender de fármacos.
Un abordaje integral marca la diferencia
La atención ortopédica moderna busca ofrecer tratamientos efectivos, seguros y personalizados, priorizando la función articular y la calidad de vida.
El objetivo no es solo controlar el dolor, sino tratar la causa y prevenir complicaciones futuras. Cada paciente requiere un plan a medida que puede combinar diversas terapias no farmacológicas y, cuando es necesario, intervenciones quirúrgicas.
La dependencia a analgésicos no debe normalizarse. Es una señal de alerta que indica que el dolor necesita un abordaje más profundo y especializado.
Si estás en esta situación o presentas dolor articular crónico que no mejora con medicamentos, puedo ayudarte a encontrar un tratamiento integral y seguro que aborde la raíz del problema.
